domingo, 19 de octubre de 2008

BIBERON EN LA BRAVA






La Dama y la Vicuñita



Estábamos a unos 60 km. de Alto Jague recorriendo el entorno la Laguna Brava, que se extiende blanca y mansamente a los 4.200 m de altura entre la Pampa del Veladero y la Pampa del Peñón, por más de 15 kilómetros. Es un paisaje majestuoso y sorprendente que no se cansa de admirar y descubrir. Desde la contemplación de asustadizos flamencos, la rala flora fomentada por las escasas afluencias de agua dulce en plena lucha contra la salinidad de la laguna, un gran y huidizo zorro colorado, unos transpirantes geisers, el viejo asentamiento inca y el marco de grandes montañas en todos los sectores del horizonte.
Pronto el atardecer comenzó alargar sus sombras mientras oscuros nubarrones iban cubriendo el cielo, hasta ese entonces azul y brillante. Nos dirigimos hacia el Refugio Mulas Muertas, a unos 8 km. de distancia, sorteando trozos del viejo y el nuevo camino en construcción. La llegada al refugio nos permitió emitir un suspiro de alivio. Bajamos nuestras mochilas y equipo, y pronto saboreamos un caliente té.
Luego salimos a observar el clima y las grises formas que tomaban los contornos de los cerros que rodean el refugio. Mirando hacia el que está en la parte posterior nos sorprendió ver la temblorosa silueta de un camélido que se recortaba contra las negras nubes, trastabillando, cayendo y volviendo a levantarse, para volver a caer.

La Vicuñita



Enseguida pensamos en un animal enfermo o herido, por lo que despaciosamente, con Estefanía, comenzamos a ascender hacia donde se encontraba en su última caída.
En unos minutos llegamos hasta él. Era una vicuñita de muy frágil cuerpito, de muy pocos días de vida, con dos inmensos ojos brillando en una pequeñita cabeza, que se mimetizaba en el suelo junto a los amarillentos y múltiples coirones.
Al vernos llegar, intentó infructuosamente ponerse en pié. Con dulces y suaves palabras Estefanía se acercó a ella tomándola con facilidad en sus brazos. Miramos en derredor y no vimos ningún otro animal. Decidí subir unos cerros aledaños para ver señales de su madre. Enero es un mes de parición para estos animales, pero lo raro era que estuviese solo. Barajé algunas posibilidades al no observar movimiento alguno por gran distancia de los alrededores. O su madre lo abandonó, que suele suceder aunque raramente. Que haya sido matada por alguien. O que el recién nacido por alguna circunstancia se hubiese separado de la manada y no se volviesen a reunir, lo que me resultaba difícil.
Bajamos con el bello animalito hasta el refugio. Estefanía, que está terminando la carrera de nutrición, rápidamente le preparó una tibia leche e improvisó una mamadera con un envase pequeño de agua mineral que ahora vienen con pico. Acomodó la vicuñita primeramente en el suelo y poco a poco fue volcando gotas de leche en su boquita. En un comienzo fue un natural rechazo, pero luego una aceptación que aumentaba a medida que en su vacío estómago comenzaba a entrar algo del vital líquido. Estaba hambrienta. Aceptó la mitad del envase y quedó descansando y asimilando la comida. Un poco después y ya en conformidad, en los brazos de su nodriza terminó todo el líquido.
Un rato más tarde se paraba nuevamente sobre sus patitas con algo de gracia. Alguién musitó: ¡Es más linda que Bambi! La dejamos libre. Se fue alejando despaciosamente de nosotros hacia la laguna de la Mula Muerta pero a unos 100 metros se tiró exhausta en el suelo. Y quedó ahí descansando.
Pensé que era lo ideal. Nos metimos dentro del refugio. Si su madre andaba cerca la llamaría o se arrimaría a ella.
Pasaron dos o tres horas, hasta que en una mutua mirada se cruzó la imagen del zorro rojo en nuestros cerebros. Salimos corriendo hasta donde había quedado “Bambi”. Allí estaba, acurrucada y recibiendo cristalinos corpúsculos de nieve que el viento comenzaba a traer. Estefanía la tomó en sus manos y la acomodó dentro de un gran horno de piedra existente frente al refugio. Preparó otra mamadera de leche, como cena, y maternalmente en medio de la tenue luz de una linterna se la dio sorbo a sorbo. Ya aparecía la lenguita de la vicuña intentando succionar más alimento. -¡Excelente síntoma! musitó la dama.
Ya era hora de ir a dormir. Comenzó a nevar más fuerte. Todo la noche hubo tormenta. Me alegré de la decisión que habíamos tomado. El amanecer era blanco. No existían imágenes definidas. Sólo la de los vehículos cercanos cubiertos de nieve. Nos dirigimos al horno. Bambi estaba bien, aunque tapizado superficialmente su pelamen de nieve. Nuevamente sus grandes ojos de dirigieron a Estefanía. Ésta nuevamente había preparado la mamadera con leche caliente. Y nuevamente comenzó la ceremonia de la alimentación, aunque ahora muy facilitada.
Estabamos contentos. Bambi se veía mejor, y no estaba enfermo como en algún momento habíamos temido. Pero no pude dejar de sorprenderme gratamente cuando al abandonar Estefanía el horno, el animalito inmediatamente se paró y salió raudamente tras ella.


La vicuña siguiendo a su madre sustituta


Con mansedumbre y alegría la seguía paso a paso, y cuando se paraba la dama, la vicuñita daba vueltas en torno a ella. ¡Había encontrado a su madre sustituta! ¡No pensaba dejarla por nada!
No podíamos dejarla ahí. Su madre no había aparecido. Sería víctima muy pronto de un zorro o un león. Al retirarnos se acomodó en los brazos de la




dama en el asiento delantero del vehículo disfrutando los rayos de sol que la acariciaban a través del parabrisas, mientras afuera pelaba el frío.





En medio de una entrecortada nevada, y deslizándonos sobre un manto blanco y brillante por algunos rayos de sol y donde se confundían cielo y tierra, nos dirigimos hacia Alto Jague.




Laguna Brava; retorno nevado




El apreciado Don Cirilo Urriche y su excelente gente, -los guardaparques de Jague-, se harían cargo de ella.


Estefanía, dejando la vicuñita en Alto Jague



Así sucedió ya que con suma alegría esta gente la tomó a su cargo.

Mientras nos alejábamos una lágrima brilló en el rostro de la dama. Viajero que pases por Jague, no dejes de admirar a la vicuñita.



sábado, 18 de octubre de 2008

AMIGOS Y SERES ENTRAÑABLES

Jaime, Joan, José y Jordi - Guatemala 1995




Con Jordi Pons en el Congreso Pissis para el mundo





Con Jordi Pons, en Portillo - 1° Open Esquí UPAME









Dr. Juan Grau y Joan Garrigós - UPAME 2004- Cong.Ecología










Con Hernán Berti durante la limpieza del Aconcagua - 1991





Con Ricardo Córdoba, expedición al Manchao







Jonson Reinoso y Jaime










Coronel Jose H. Hernández, gran camarada de montaña, uno de sus libros.






Jordi Pons, Jaime, Joan Garrigós y Daniel Méndez, en Potrerillos




Guillermo Almaráz, Nicolás Pantaleon y Eduardo Namur







Flor Boscán, en la cumbre del Tres Cruces





Coronel Jose H. Hernández, Alfredo Magnani, Jaime y

Fernando Grajales. Cuatro Cóndores Dorados. Cazadores Pte.Inca











Con Hans, compañero de multiples cumbres...











Fernando Grajales y Sra., Ulises Vitale y Fernando de Rosas








Joan Rovira, en Barcelona. Gran amigo y montañista.






David Flores y Felix Fellinger. Club Andinista Mendoza








Dr. Juan Grau, gran maestro y amigo y el entrañable Daniel Méndez



























jueves, 16 de octubre de 2008

SERRUCHO FÁCIL (La Antiecología)






Serrucho fácil;


o ;

"las tribulaciones de un ecologista ante organismos e instituciones que se ufanan de ecologistas y en corporativo apoyo y apabullante exhibición de poder, no tiemblan en cortar árboles, borrando con el serrucho lo que escriben en sus discursos y/o en internet".


La MUNICIPALIDAD DE GODOY CRUZ, Mendoza.




((éste era el logo que tenía la Municipalidad en su página WEB en ese momento))



Taló 4 preciosos Aguaribay, que enmarcaban un maravilloso ecosistema.



Transcripción de notas:


A instituciones relacionadas con la ecología, ambientalistas, montañistas y amigos:

Este pequeño ecosistema, del que les hablé en notas anteriores y que en muchos lugares del mundo sería venerado, parece estar destinado a la destrucción.

Ante la total y absoluta falta de respuestas de la municipalidad ante mis reclamos escritos, me dirigía la la Dirección de Recursos Naturales Renovables de la provincia de Mendoza que depende de la Subsecretaría del Medio Ambiente.
Me enteré, con gran pena, que por resolución N° 1499 del 23 de Octubre del 2006, el anterior director por motivos: "por estado vegetativo y daños" (no puedo evitar una sonrisa) resolvió autorizar erradicar estos aguaribay o pimiento boliviano, que como cite en mi nota anterior "son especies nativas, irrecuperables, que inclusive fueron motivo de adoración de la cultura inca. Tienen muchos años, son mucho más viejos que nosotros. Es una maravillosa especie que da gusto mirar, e ilumina durante todo el año el entorno donde se encuentra" y entre cuyas ramas se refugian durante el invierno muchas especies de pájaros. También les dije que "la ingeniería y las obras pueden perfectamente adaptarse a los fundados o supuestos problemas que "habrán considerado". Pero absolutamente nada se tuvo en cuenta, sólo el "serrucho fácil" para, estimo, poder hacer, mejor, una cuneta.

Hasta este momento, independientemente de otras acciones que pienso encarar, la municipalidad lo terminará de destruir.

Mientras como dice un gran amigo mío, José H. Hernández: " los Señores Responsables de Administrar Transitoriamente la Cosa Pública" trabajan con suma eficiencia entre ellos y sin preocuparse para nada con el medio ambiente, nosotros no nos involucramos......"


Se nos va el mundo a la m..... si seguimos así. No tiene que emocionarnos escuchar una canción de Serrat al respecto, sino que al mirarnos en los ojos de nuestros hijos pensar como les dejamos las cosas y que poco hacemos para cambiarlas.

Les adjunté el "precioso logo" "CUIDEMOS EL MEDIO AMBIENTE ENTRE TODOS" que figura en la página WEB de esta municipalidad", parece una burla.
Gracias por el apoyo.





A pesar de las notas presentadas en contrario, y sin fundamentos serios, y a pesar de haberse vencido el plazo que les había dado la DIRECCIÓN PROVINCIAL DE RECURSOS NATURALES RENOVABLES DE LA PROVINCIA DE MENDOZA, y de notas presentadas y reclamos para evitarlo, rehicieron la resolución N 1499 y cortaron los árboles.


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Este tema fue tratado e informado durante el último congreso de Ecología de la Confederación Panamericana de Asociaciones de Montañismo y Escalada, realizada durante el pasado mes de Junio de 2008 en Riobamba, Ecuador. Obran todos los antecedentes y notas. Y se reconsiderará la situación en el próximo congreso, a los efectos de emitir una DECLARACION..
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A pesar que se expresaba en la precitada resolución N° l499 decía CON REPLANTE, no se ve ninguna intención de hacerlo.











Asesinato en etapas...





Con fecha 16 de Octubre 2008 me presenté en la DIRECCIÓN DE RECURSOS NATURALES RENOVABLES, del MINISTERIO DE AMBIENTE Y OBRAS PUBLICAS, SUBSECRETARIA DE MEDIO AMBIENTE, solicitando se proceda al replante de los árboles asesinados.


Última nota presentada en agosto 2009
Mendoza, 24 de Agosto de 2009


Al
Sr. Director de la
DIRECCIÓN DE RECURSOS NATURALES RENOVABLES
S/D
MINISTERIO DE AMBIENTE Y OBRAS PUBLICAS
GOBIERNO DE MENDOZA.

De mi consideración:

En base a vuestra resolución N ° 1499, del 23 de Octubre del 2006, y en la que entre otras “erradicaciones”...”autorizaban a la Municipalidad de Godoy Cruz a la erradicación de 4 Aguaribay, por estado vegetativo y daños, en calle Roca 1457, Las Tortugas. Con replante”...
Cumplo en informarle que este último, el replante, no se a realizado aún.

Luego de no haber podido impedir, a pesar de mis notas, el asesinato de estas preciosas plantas, con fecha 16-10-08 me presenté en vuestras oficinas y tuve oportunidad de solicitar el replante de estos árboles en charla mantenida con Uds. y con el Ing. Aberastain.
Pero parece que no tienen intención alguna de hacerlo.
Ruego ya que han cumplido con una parte de la resolución 1499, cumplan también con la otra, el replante, que es vuestro deber para con el medio ambiente.
Le saludo atentamente.

Jaime Suárez
jaimesuarezg@speedy.com.arhttp://cerrosamericanos.blogspot.com/
Mendoza.

Con copia Comisión Ecología de UPAME y su congreso de ecología 2010.
Con copia a http://jaimesuarezgonzalez.blogspot.com/ - Serrucho fácil

Con fecha 23 de Noviembre me volví a presentar ante la DRNR solicitando información sobre la nota presentada el 24-8-09 para que cumplieran con el replante de los árboles injustamente erradicados.

Administrativamente fui muy bien informado, el trámite llevaba 89 días y se encontraba en Forestación. Charlé con el Ing. Yañez quién se comunicó con la comuna y con el Ing° Cocola.
Manifestaron, en charla telefónica posterior, que estaban "atrasados" con los replantes. Prometieron darle más rapidez a lo solicitado.

Seguiremos el tema...

Atención:
En la primera quincena de mayo/10, reemplazando los 4 árboles talados, se han colocado dos estacas.
El problema es que la cuneta de cemento, que en algún tipo de circunstancia sirvió para talar los árboles descriptos, ES CIEGA. NO CIRCULA EL AGUA POR ELLA.
En consecuencia el destino de las dos estacas colocadas es muy incierto si no se las riega, ya que agua no tendrían por la cuneta.
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NO PASARON LA PRIMAVERA del 2010, YA ESTÁN SECAS LAS DOS ESTACAS CON LAS QUE PRETENDIERON REEMPLAZAR LOS 4 AGUARIBAY ASESINADOS.
Lástima que los que sabían de árboles, y fueron los que los plantaron  ya no están entre nosotros. Pero igual en el presupuesto se pagan sueldos a gente que debería velar por el arbolado. Se están secando muchos más árboles en el entorno y no se ve preocupación alguna.





Estas 2 estacas, YA SECAS, reemplazaron los 4 Aguaribay asesinados, a pesar de los reclamos que se realizaron. Para hacer una cuneta, donde no puede circular el agua. 


Costó que hicieran el replante. Demoraron lo que se les dió la gana. Y fue sencillo. Bastó con no cuidar esas plantas y que se secaran. 

Y le pagamos el sueldo a esa gente, para que no cumpla con su trabajo???

WALTER PENCK



WALTER PENCK



RUMBO AL WALTER PENCK ( 19 de febrero del 2000; primera argentina)




En los fines del siglo XIX Argentina y Chile decidieron delimitar sus fronteras, que comparten sobre formaciones montañosas, por más de dos mil quinientos kilómetros. Constituyeron consecuentemente ambos países comisiones dedicadas a ello.Walter Penck fue un geológo alemán, contratado por el Gobierno Argentino, para la investigación geográfica en la Cordillera de Los Andes. Lamentablemente no es mucha la información que tenemos de Walter Penck y su actividad en nuestra cordillera. Corría Diciembre de 1913, contando en ése entonces con unos 25 años de edad cuando partió, en Catamarca, hacia la zona limítrofe. Aparte de sus investigaciones realizó varias ascensiones. Entre las principales, escaló el Nevado de San Francisco, de 6.008 metros de altura, y días después el Inca Huasi, de 6.638 metros. También intentó ascender el Bonete, donde existiría aún un comprobante suyo en una de sus precimas, ubicadas por sobre los 6.300 metros, no habiendo llegado a la cumbre principal. Recorrió los pasos de esa región del norte argentino durante los años 1912 y 1914.Regresó a Alemania donde en 1924, donde a los 36 años de edad falleció.Una expedición tucumana que seguía la huella de las expediciones polacas, en el año 1955 y que ya había recorrido la zona cuatro años antes, utilizó el nombre de Walter Penck, en honor a este explorador, para nominar la montaña que ocupó nuestra expedición. Es muy probable que ellos fueran quienes la bautizaran.Hasta hace unos pocos años atrás esta cumbre, que se yergue al sur del final del sistema del Ojos del Salado, y a unos 10 km. de su cumbre principal, era una de las montañas menos visitadas del norte argentino.Contribuía también a ello el estar rodeada por una maraña de cimas de más de 6.000 metros que la circundan y mimetizan. La supusimos virgen, pero como veremos la cumbre ya registraba ascensos, pudimos catalogar uno en el año 91 y otro en el año 99 , no así los anteriores. No fue coronada por los polacos.Ubicación:La posición del Walter Penck -mal nominado en algún mapa como Nacimiento- es la siguiente: 27°11´817 y Oeste 068° 33´583. Su ubicación está dentro de la provincia de Catamarca, en Argentina, muy cerca del límite internacional con Chile.Es la novena altura de América luego del Aconcagua, Pissis , Ojos del Salado, Mercedario, Huascarán, Bonete, Tres Cruces, y Llullaillaco y la octava cumbre en altura de las argentinas.INFORME DE LA EXPEDICIÓN.Ruta Escalada: Desde Plaza Ninfas 6.350 m. ruta p/ Glaciar de los Catalanes, directa a la cumbre.Al Noroeste Argentino.Nuevamente al volante de nuestros vehículos enfilando hacia el noroeste argentino. Habíamos partido a las 7,30 desde Mendoza y nos encontrábamos el Viernes 11 de Febrero a mediodía atravesando La Rioja bajo un infernal calor que hacía que el aire acondicionado del auto pareciera no funcionar. La tradicional recarga de combustible al llegar a Tinogasta y 50 km. más adelante, en Fiambalá terminamos de coordinar el tema de las mulas que nos apoyarían con la carga de la expedición. Contactos telefónicos previos habían permitido que ya hubieran salido esa mañana, adelantándosenos, con destino al refugio de Quemadito, cercano a Cazadero Grande, donde llegarían el Domingo a la tarde. Continuamos por la ruta 45 que conduce hacia el Paso San Francisco, que comunica a Argentina con Copiapó en Chile. Pronto y tras pasar por Chaschuil, llegamos al familiar refugio de Pastos Largos, construcción solitaria de gastados adobes y techo de palos y cañas, que en tantas ocasiones anteriores nos había acogido. Preparamos una cena común y tras una amena charla que disfrutamos mucho, procedimos a descansar. Nuevamente al volante de nuestros vehículos enfilando hacia el noroeste argentino. Habíamos partido a las 7,30 desde Mendoza y nos encontrábamos el Viernes 11 de Febrero a mediodía atravesando La Rioja bajo un infernal calor que hacía que el aire acondicionado del auto pareciera no funcionar. La tradicional recarga de combustible al llegar a Tino gasta y 50 km. más adelante, en Falbalá terminamos de coordinar el tema de las mulas que nos apoyarían con la carga de la expedición. Contactos telefónicos previos habían permitido que ya hubieran salido esa mañana, adelantándosenos, con destino al refugio de Quemadito, cercano a Cazadero Grande, donde llegarían el Domingo a la tarde. Continuamos por la ruta 45 que conduce hacia el Paso San Francisco, que comunica a Argentina con Copiapó en Chile. Pronto y tras pasar por Chaschuil, llegamos al familiar refugio de Pastos Largos, construcción solitaria de gastados adobes y techo de palos y cañas, que en tantas ocasiones anteriores nos había acogido. Preparamos una cena común y tras una amena charla que disfrutamos mucho, procedimos a descansar.La mañana del sábado la dedicamos a aclimatar en los 3.200 metros, recorriendo el cauce del río Guanchín que discurre muchos kilómetros paralelo a la ruta, y esperando al viejo amigo Johnson, que vendría desde Fiambalá para prepararnos un asado. Cuando llegó teníamos listo el fuego. Era nuestra última comida de carne caliente y verduras frescas, regada con buen vino catamarqueño, y la aprovechamos hasta el último hueso.A las 18 horas y cumpliendo el plan de trabajo, partimos hacia el Refugio de Gendarmería Nacional, que se encuentra a 30 kilómetros, al lado del cauce del río Cazadero, que desemboca en el Guanchín, ingresando un poco más arriba de Cazadero Grande 10 km hacia el Oeste. En la parte final, y con cuidado tuvimos que transitar sectores de fina arena que harían enterrarse a un vehículo común. Es imposible transitar más adentro. Se cierra el valle dejando solo paso al cauce del río. Dejamos nuestras camionetas a los 3.700 m sobre un barranco con desnivel que se levanta unos 50 metros más arriba del refugio en una pronunciada pendiente. Éste estaba ocupado por una patrulla de Gendarmería Nacional que debía introducirse en motos hacia la frontera para el control periódico de hitos internacionales. Armamos nuestras carpas en el entorno, contemplando con deleite la multitud de estrellas que brillaban en el cielo y pensando que el día siguiente domingo, sería dedicado a descansar, fraccionar alimentos y distribuir y preparar el equipo de caminata y de montaña, mientras esperábamos que llegasen las mulas. Recién lo hicieron a las diez de la noche, cuando ya se elevaban por parte de algunos de mis compañeros alguna que otra angustiosa queja pensando que deberíamos llevar toda la carga a cuestas.El lunes 14 a las 9 y mientras los arrieros Tito y Juan cargaban en sus mulas nuestras bolsas, partimos llevando la mochila a la espalda, con la comida del día, un rompevientos y algo de agua - igual la tendríamos del Cazadero durante el trayecto- , los infaltables bastones, la cámara de fotos y muchas ganas de superar más de 20 kilómetros hasta el Real del Rasguido, nuestra meta. Tras recorrer 6,1 km (leídos en línea recta) llegamos al Chorro, llamado así porque el río produce, en un abrupto desnivel, un bello salto o cascada de casi 3 metros de caída. Cercano a él se hallan unas derruídas construcciones pircadas, a los 3.800 metros de altura. Se impuso un pequeño y rápido refrigerio pudiéndose a las 12 horas continuar la marcha del día. Las márgenes del río estaban pobladas de pasto verde sobresaliendo ininterrumpidamente coirones amarillos, mientras que los en recodos de su cauce se formaban cachalotes de vegetación que brillaban bajo su agua cristalina . Más adelante se abre un amplio valle al fondo del cual se puede contemplar la imponencia de las cumbres del Nacimiento.Sobre las 14 horas arribamos a la Junta, 27°20´842 y 68°20´305 en los 3.900 metros de altitud, bellísimo lugar de unión de tres brazos de agua sobre un sector casi nivelado lo que produce innumerables meandros con abundante vegetación en sus costados y donde algunas parejas de sorprendidos patos inician, al descubrirnos, raudos vuelos sobre la corriente. Nuevamente habíamos superado más de 6 kilómetros de distancia, en línea recta, desde la última posición tomada en el Chorro.El Real del Rasguido:Tras cuatro horas más llegamos al destino del día: el Real del Rasgido, allí se encontraban ya los arrieros y las mulas, que nos habían sobrepasado durante la marcha. Nos apresuramos a armar nuestras carpas luego de extraerlas de los bolsos. Estabamos agotados. Se hallaba nuestro campamento de marcha a 4.300 metros de altura, la posición 27°18´475 y 68°24´620, a 8 y medio kilómetros de la Junta. Había sido la caminata del día de unos 23 kilómetros y medio y el tiempo invertido de 8 horas y media. El promedio de casi 3 kilómetros por hora. La distancia a la cumbre del Walter Penck era de 19,7 kilómetros.Las mulas manifestaban cansancio por los días de trabajo, ya que avanzaban desde Fiambalá, por lo que decidimos que el día Martes 15 lo pasaríamos descansando junto a ellas en el Real. Y lo hicimos de diversas maneras: contemplando alguno que otro cambio de herradura, mirando a don Juan, el más viejo de los arrieros, quien con los ojos puestos en la distancia hilaba, en un palo a modo de huso, un manojo de lana, para tejer una trenza para manear las mulas. Más tarde caminamos por los alrededores enfrascados en maratónicas charlas, tomando abundante líquido que el río junto al campamento nos ofrecía y comiendo con buen apetito.Con Joan subimos una montaña cercana, pudiendo admirar hacia el Oeste el cerrado valle que se dirigía por el sur del Nacimiento hacia la depresión de la Laguna Verde del Pissis, y hacia el noroeste,a un kilómetro y medio, la surgente que fundaba al río que bajando por el valle del real y pasando junto a nuestras carpas, se juntaba con el que provenía desde el sur del Nacimiento prosiguiendo hacia La Junta. El Norte era dominado por la silueta del Inca Huasi pero anhelábamos seguir.El miércoles 16 a las 8,30 estábamos nuevamente clavando las puntas de nuestros bastones sobre las piedras. Tras dos horas de marcha arribamos al lugar en que en febrero del año pasado habíamos hecho el campamento Base para escalar el Nacimiento, a 4,5 kilómetros del punto de partida del día, sobre los 4.865 metros y en los 27°17´268 y 68°26´614. Tras transitar una larga cañada con un desnivel progresivamente ascendente, llamada "del Carbón", paralela al Nacimiento, a su final y entre medio de agonizantes penitentes de hielo que daban origen a un corto curso de agua que pronto desaparecía en el piso de rocas, ascendimos una cuesta accediendo a una pequeña planicie sobre la cota de los 5.000 metros de altura, saliendo de la quebrada del Carbón. Ya eran poco más de las 12 del día, estábamos 11 km. mas allá del real del Rasguido y faltaban 13 kilómetros para el Walter Penck.La posición 27°16´033 y 68°27´594. Continuamos sobre un desnivel más pronunciado hasta que divisamos a lo lejos a las mulas, al lado de uno de los tantos glaciares existentes. Ello nos indicaba cuál sería nuestro Campamento Base. Al fondo se veía al Walter Penck y al costado derecho al Olmedo. A las 15,40 horas llegamos junto a las mulas y a nuestro equipo. La altura 5.560 metros. El desnivel superado ese día era de más de 1.200 metros y la distancia recorrida en la jornada de unos 14 kilómetros . Luego de convenir con los arrieros que viniesen a recoger nuestra carga el domingo 20 a mediodía, en que esperábamos estar de regreso de la cumbre en el campamento base, éstos iniciaron con sus animales, ya bien livianos, el retorno hacia el Real del Rasguido, donde esperarían.Campamento Base con dudas:Sabíamos muy bien que donde estábamos no era un lugar ideal. Había sido determinado con los arrieros desde lejos, cuando accedimos a los 5.000 metros, pero serviría. Debía haber un sitio con agua. Ya lo ubicaríamos. Armamos nuestras carpas, comimos, derretimos nieve y nos concentramos en determinar posiciones y estudiar los mapas y el relieve. Anteriormente habíamos fracasado en llegar a la cumbre principal cuando encaramos esta montaña por Chile y ascendimos el Volcán de los Arianos, quedando a 2 kilómetros de la verdadera cumbre y sin logística para continuar. Sabíamos que la tremenda mole que veíamos perfilada en el cielo del horizonte tampoco era la verdadera, por las observaciones y fotografías que habíamos sacado desde la cumbre del Nacimiento. En consecuencia deberíamos superar los 6.000 metros , bordear el que llamamos "Falso Walter Penck" y encontrar la montaña de nuestros anhelos. Nos separaban del Walter Penck unos 7,5 kilómetros en línea recta. La mañana del jueves trajo una ingrata sorpresa: Mariano había tenido durante la noche accesos tos con flema, consecuencia tal vez de una gripe mal curada anterior a su viaje y decidió no continuar. Alguien debía acompañarlo de regreso hasta el Real del Rasguido. Inmediatamente se ofreció David. Una vez más sacrificaba una cumbre para asegurar el regreso de un compañero. Nos despedimos de ellos con cierto dolor y partimos a las 10 en línea recta al Walter Penck, con el peso de las mochilas -cargadas con el equipo de altura y las carpas- y con el lento paso de las botas dobles, extrañando muchísimo a las mulas. Tras superar un hombro de cresta y tratando de no perder altura nos introducimos en un largo y ancho cauce que traía un fino hilo de agua clara de deshielo desde la elevación a la cual nos dirigíamos, y que terminaba su tránsito en la base del Olmedo.







En el cauce debería haber sido el campamento base, unos 600 metros más adelante del que hicimos.Al volver la mirada observamos como nuestros dos compañeros, que nos contemplaban desde nuestra partida, nos saludaban desde lejos. Continuamos avanzando por el ascendente cauce. Más adelante en un descanso pude tomar una posición; 27°13´841 y 68°31´422 y la altura 5.730 metros. Estábamos 170 metros más arriba del punto de partida del día. En nuestro avance llegamos, tras una pequeña curva, al glaciar a cuya base nacía el fino arroyo y que tapizaba un valle circular. Su masa de hielo y nieve se proyectaba ascendentemente hacia los 6.000 metros por lo que debimos colocarnos los crampones y encarar el ascenso. Continuamos lentamente, acompasando la respiración al ritmo de nuestra marcha sobre el hielo y al llegar a su altura final accedimos a un pequeño anfiteatro nivelado con base de piedra muy fina, ideal para armar nuestro campamento 1.Campamento Uno.Eran las 14,30 horas, habíamos caminado durante cuatro horas y media unos 4 kilómetros y logrado 390 metros más de altura. Nos encontrábamos a los 5.950 metros y la posición era 27°13´269 y 68°32´045.Nos sentíamos protegidos en ese sitio. Pero durante la noche notamos falta de aire por la baja presión y nos tapaba un techo de nubes al no circular viento. Todo esto contribuyó a motivar algún dolor de cabeza que no nos impidió continuar al día siguiente. Esa noche al tomar la temperatura leímos 1° grado dentro de la carpa y menos 10° en el exterior.Hacia Plaza Ninfas:El viernes partimos poco antes de las 10 desde el Campamento Uno nuevamente con todo el peso de las mochilas sobre nuestras espaldas, clavando nuestros crampones en un glaciar que nos permitió acceder a la falda de hielo del falso Walter Penck. Tras superar 290 metros de altura llegamos a la base del morro que se proyecta unos 300 metros hacia el cielo y que es el perfil que se observa desde el Sur y el Este como la cumbre del Walter Penck. Debíamos rodear este monte hacia el Oeste transitando una cómoda cornisa que se forma a los 6.200 metros , aprovecharla de paso para armar nuestro Campamento Dos y desde ahí detectar la verdadera cumbre. Apareció un buen lugar para nivelar el suelo y armar nuestras carpas, aunque separadas por piedras grandes entre sí. La posición fue 27°12´828 y 68°32´834. La altura 6.250 m.La diferencia de altura del día era de 300 m y la línea recta que nos separaba del Campamento Uno de un kilómetro y medio, que nos había demorado 3 horas y media. En honor a Mirta y Beatriz, por ser las primeras mujeres en llegar al lugar y ser luego las primeras en ascender la cumbre, denominamos al lugar como Plaza Ninfas. Plaza Ninfas es un excelente sitio a 2 kilómetros y medio y unos 400 metros de desnivel de la verdadera cumbre, ideal para utilizar de campamento antes del ataque final y donde quedaron las marcas de nuestros sitios de carpas. Acomodamos nuestro equipo y antes de derretir nieve para obtener agua, decidimos, sin carga alguna, realizar una tarea de exploración. Continuando el rodeo de la falsa cumbre y tras unos escasos 200 metros de caminata entre piedras y nieve accedimos al punto que nos permitía ingresar al gran glaciar que descendía de la cumbre verdadera, la que tras unos pocos pasos más, pudimos contemplar en plenitud. Se recortaba al fondo, sobresaliendo al costado izquierdo de la pared oeste del falso WP. No daba lugar a duda alguna.Sacamos fotos y volvimos al calor que nos brindarían las carpas y una comida ligera. Nuevamente la ceremonia de intentar conciliar un buen sueño a esa tremenda altura, donde el viento intensamente frío y sonoro nos acompañó durante la noche. No fue fácil. La falta de oxígeno y el nerviosismo de lo que nos esperaba al día siguiente motivó que fuese una noche pesada y poblada de raros sueños, alguno ni siquiera durmió.La buscada cumbre.La mañana del sábado, a las 8 y media nos encontró cerrando con cuidado nuestras carpas, que nos deberían esperar armadas. Partimos en fila india con los crampones bien ajustados, bastones y alguna piqueta y una cuerda por precaución, hacia el glaciar sur del Walter Penck, denominado de ahí en más como Glaciar de los Catalanes en honor a Joan y Pedro, los catalanes que nos acompañaban. Llevábamos lo imprescindible de abrigo, líquido y raciones ligeras, incluso algunos renunciamos al peso de la mochila. Avanzamos por el glaciar, inicialmente con el tremendo frío del amanecer que en la zona de sombra proyectaba la falsa cumbre, pero más tarde recibiendo los tenues rayos del amanecer. El glaciar en su caída, de unos 40 a 45 grados, ofrecía alguna que otra pequeña terraza que nos permitía encauzar más directamente nuestro avance. Poco más de tres horas después nos encontrábamos por encima de la altura del falso Walter Penck y ante un gran morro tapizado de grandes y brillantes piedras separadas por nieve, que se elevaba poco más de 50 metros delante nuestro, con una inclinación superior a los 45 grados. Dejamos los crampones, piolets y bastones juntos y bien visibles, para recogerlos a la vuelta e iniciamos el ascenso final encaramándonos y ascendiendo entre las piedras.Al llegar a la superficie de cima aparecieron sobre ella algunos montículos compactos de piedras pulidas y trapezoidales, de unos 15 a 20 metros de altura cada uno, que tachonaban la cumbre. Esto nos preocupó ya que nos confundían al no poder determinar fácilmente cual sería la mas alta y a la vez la cumbre del Walter Penck. Joan se dirigió resueltamente hacia uno y pronto sus gritos nos dieron a entender que la había encontrado. Eran las 13,30 horas del 19 de Febrero.
El grupo en la cumbre del Walter Penck
Habíamos demorado cinco horas desde Plaza Ninfas en llegar a la cumbre y salvar el desnivel de poco más de 400 metros. Con nerviosismo revisamos las pequeñas piedras que tapaban un intersticio de otras más grandes y apareció una bolsa con comprobantes.Primero una pequeña carta escrita en alemán, luego un sobre con una medallita con las imágenes de Nuestra Señora de las Victorias y de Santa Genoveva con la leyenda en francés "Ste-Genevieve" y al dorso "Notre-Dame-des-Victoires". Luego dos banderines dejados por Cesar Burgos y Philippe Reuter en el año 1991, y finalmente un libro de cumbre instaurado por tres alemanes, uno de ellos Alexander Von Götz que nos habían precedido en Diciembre de 1999, accediendo al Glaciar de los Catalanes desde el final norte del Valle del Pissis, desde Chile. Registramos en el libro de cumbre nuestro ascenso con sus principales datos y añadimos también los de la expedición chilena de 1991. La posición S 27°11´817 y O68°33´583 y también daba el GPS una altura de 6.670 metros . Salvo alguna expedición anterior a la de Burgos y Reuter de 1991, probablemente de Johan Reinhart, (que deberemos confirmar) aparentemente no llegó nadie más a esta cumbre central. Tal vez sí a las otras que la rodean, como nuestro ascenso en febrero de 1998 al Volcán de los Arianos, al que ahora veíamos dos kilómetros al Norte en línea al Ojos del Salado y de la de los marplatenses, en noviembre de 1999, a la falsa cumbre del W.P. que teníamos a nuestro sur.Poco a poco nos juntábamos en la cumbre en medio de efusivos abrazos y felicitaciones mutuas. La llegada de Mirta y luego Beatriz - las dos primeras mujeres en ascenderlo-, dentro de la primera expedición argentina, fue muy festejada.Nuevamente contemplamos el entorno imponente de las principales cumbres de América, mientras Hans hacía flamear una bandera alemana que dejaría de comprobante en la cumbre. La larga depresión que forma la laguna verde y su salina exaltaba completamente el cordón del Pissis. A poco más de 10 Km el Ojos del Salado nos presentaba su poco conocido flanco sur. El cansancio había desaparecido como por arte de magia. Las más altas montañas de América escribían, a todo nuestro alrededor, su mensaje en el cielo. El clima era agradable y soleado aunque frío.A las 14 horas comenzamos a bajar. Llegamos a donde quedaron los crampones y demás equipo y luego procedimos al regreso por el glaciar de los Catalanes hacia el campamento de Plaza Ninfas donde llegamos, recuperando aire a cada paso que bajábamos, a las 17 horas.Nos acomodamos en las carpas, cansados hasta para comer y dejamos para el día siguiente el regreso de casi 8 kilómetros hasta el Campamento Base, donde a las 13 horas deberían llegar las mulas a recoger nuestros equipos y cargas.La mañana del día veinte nos encontró más descansados Llegamos con nuestras mochilas cargadas, inclusive con la basura, hasta el Campamento Base, armamos nuestros bolsos distribuyendo las cargas y dejamos sólo lo imprescindible para terminar de recorrer unos 35 kilómetros hasta Quemadito. A la hora señalada llegaban las mulas con gran alegría del grupo. Empezaba ahora el regreso, mucho más liviano ya que hasta las botas dobles habíamos colocado en el equipaje que bajaban las mulas.Tras la larga marcha, que incluyó el vivaqueo de una noche en el Real del Rasguido, donde nos acompañaron las estrellas, ya que tuvimos por techo la diáfana vía láctea que tan bien se aprecia por arriba de los 4.000 metros de altura, llegamos todos a Quemadito pasado el mediodía de la siguiente jornada.El próximo paso sería llegar esa misma noche a las termas de Fiambalá. Disfrutar allí las diferentes temperaturas de las cálidas aguas que hay en sus escalonadas piletas y una buena y suculenta comida caliente. Luego al siguiente día el regreso.Jaime SuárezIntegrantes:p/ UPAME, FAE, C.A.M., miembros de Instituciones adheridas aFEDME, Jaime Suárez G., Mirta Sarmiento, Beatriz Orellana, Hans Siebenhaar,Joan Rovira, Pedro Martínez.

lunes, 7 de enero de 2008

Aconcagua, para gente como uno; pequeña historia de un trekking...

TREKKING A LA PARED SUR DEL ACONCAGUA


Aconcagua desde Horcones

El Aconcagua para gente como uno...
(pequeña historia de un trekking)


Por: Jaime Suárez.


Nota: Por el transcurso del tiempo, valores o situaciones como precios de acceso al Parque, zona de establecimiento de campamentos, etc. pueden haber sufrido variaciones importantes. Tener en cuenta.


Mucha gente, me suele hacer preguntas sobre andinismo. Preguntas que en el fondo encierran curiosidad con a veces un no disimulado deseo de querer subir una cumbre tan importante como el Aconcagua.
¿Es el Aconcagua, como mucha gente pretende, una montaña para cualquiera?
Pareciera en muchas ocasiones que sí. Todas las temporadas se dan ejemplos de ello. Ejemplos que suelen ocasionar problemas y hasta muertes, a los protagonistas y lamentablemente a veces a terceros. Pero no hay que suponer que por ver cómodamente sentado una película sobre esta montaña u otras, donde no se pueden apreciar la totalidad de vivencias de los escaladores, o por leer libros o artículos referidos al tema, o ser tentado por alguna empresa de turismo aventura con planes piloto, va a ser una tarea liviana y de fácil realización.
Es necesario prepararse muy bien, tener excelentes condiciones de salud, hacer paulatina y progresivamente - acompañado por expertos - cumbres de menor altura, una constante asesoría previa, tomar conciencia de la aclimatación, ganar conocimiento y experiencia y poseer un muy buen equipo, amén de muchas más. Se hace imprescindible una sucesión de pasos previos antes de intentar esta experiencia.
Pero conocerse a uno mismo es lo más fundamental. La montaña no sólo es una aventura, es un desafío hacia el conocimiento de uno mismo, nunca un desafío hacia la montaña. No llegar a una cima suele ser también un gran paso para ese conocimiento y hay que entenderlo así.
Para subir al Aconcagua, las tres rutas principales son: la ruta normal, que parte desde plaza de Mulas, la ruta del Glaciar de los Polacos, que parte desde su base y la ruta de la pared Sur que parte desde Plaza Francia. Su cumbre principal, la norte, con 6.962 metros de altura, está a los 32°39.21´latitud Sur y a los 70°00.75´longitud Oeste, dentro del Parque Provincial Aconcagua, en la Provincia de Mendoza. No me cansaré de decir, y no estará nunca de más, ya que hay montañeros en el mundo que no saben que el Aconcagua se halla enteramente dentro de territorio argentino.

Pero si evidentemente hay cosas que la “gente como uno” no puede realizar, por diversas razones, y sí hay algunas que se pueden hacer, siendo necesaria cierta predisposición y un poco de espíritu de sacrificio, y sirven, llegado el caso, de conocimiento previo para imaginar cosas mayores.
Y si bien por ahora dejaremos las tres principales rutas para coronar el Aconcagua, una de las empresas que podemos realizar es uno de los trekkings que conduce a la maravillosa pared Sur de esta bellísima montaña. Es una agradable y fuerte caminata para concretar entre amigos y/o familiares con experiencia en campamentismo. Una excelente aventura a ser encarada.
El Parque se encuentra a unos aproximados 180 kilómetros de Mendoza, cerca de la frontera con Chile, y consta de unas 71.000 hectáreas, habiendo sido declarado parque provincial en el año 1983.
Para el ingreso se hace necesario y obligatorio obtener un permiso personal ante la Dirección de Recursos Naturales Renovables de la Provincia de Mendoza. La misma se encuentra en el Parque General San Martín, en la Ciudad de Mendoza, y los aranceles son:
Para Trekking Corto –permiso por 3 días- desde el 15 de Noviembre al 15 de Diciembre $ 7,50. Desde el 16 de Diciembre al 15 de Febrero, $ 10,00 y desde el 16 de Febrero al 15 de Marzo, nuevamente $ 7,50.
Para Trekking Largo –permiso por 7 días- los importes son respectivamente $ 15,00, $20,00 y $15,00.
Para ascensión al Aconcagua –permiso por 20 días- las tarifas son, también respectivamente, $ 40,00, $60,00 y $40,00.
Cabe destacar que los extranjeros deberán pagar por los conceptos mencionados el doble de dichos importes.

Tenía pendiente con mi hija mayor una promesa para hacer una caminata, trekking corto, desde la Laguna de Horcones hasta Plaza Francia, para contemplar desde ella la majestuosidad e imponencia de la famosa pared Sur del Aconcagua y si era factible, poder mirar alguno que otro alud, que nunca faltan. La época ideal para esta marcha, por lo general y salvo temporales no esperados, es desde fines de Noviembre a finales de Enero.
Apenas festejada Navidad, y con algún resto de sidra en nuestro organismo, partimos el 27 de Diciembre desde Mendoza a Puente del Inca. Esta preciosa localidad se encuentra a los 2.720 metros de altura y es un buen lugar para dormir e irse aclimatando poco a poco a la altura. Recordemos que se parten desde los 747 metros de altura de Mendoza.
Hacia Confluencia, al fondo el Aconcagua

Al día siguiente, con ropa de caminata, pantalones abrigados y holgados (no vaqueros), más un polar, un conjunto rompevientos, campera de montaña o parka, botas de trekking (previamente domadas o al menos usadas varias veces), un sombrero (durante el día en los valles y quebradas el sol es muy fuerte), guantes, crema protectora, unas buenas gafas, un par de bastones, una mochila con provisiones suficientes (no olvidar que es peso que se traslada), caramañola con agua, una cocinita de gas, neoprene, una carpa, y una amiga de mi hija que se anexó a la aventura, partimos luego del desayuno. Casi unos 4 kilómetros más adelante, desde la ruta internacional pudimos ver, al fondo del valle Horcones, y perfilada por un intenso cielo azul, a la mole del Aconcagua. Desde ahí se realiza el ingreso hasta la casilla de los Guardaparques, - ubicada muy cercana a la Laguna Horcones – a los 2.850 m. Allí quedaría nuestro vehículo hasta el regreso. En caso de llevar equipo de radio, la frecuencia que utilizan los guardaparques es 142.8 MHz.
Habíamos obtenido, en Mendoza, los 3 permisos de ingreso correspondientes que debimos presentar ante los guardaparques, quienes se encargan de la atención y control del visitante, del control ecológico y tienen también poder de policía.
Nos recordaron muy amablemente las prohibiciones de encender fuego con vegetación natural, producir daños, retirar restos fósiles o arqueológicos, utilizar detergentes en los cauces de agua, y el deber de retornar la basura en una bolsa numerada que especialmente se le entrega a cada visitante. También que se debía utilizar como baño lugares alejados más de 30 metros los cauces de agua haciendo un pozo y tapando.
A partir de allí, mochilas en la espalda, y a caminar. Eran las 11,30 de la mañana. Con paso alegre iniciamos la marcha hacia Confluencia. El tiempo normal previsto de marcha es de 4 horas. Atravesamos el puente colgante que está antes de la quebrada del durazno, cruzándonos constantemente con andinistas que regresaban de intentar o ascender el Aconcagua. Llegamos a Confluencia a las 15 horas. Habíamos demorado 3 horas y media. Excelente tiempo, media hora menos de lo previsto. Nuestra marcha había sido cómoda y salvo el peso de las mochilas bastante tranquila.
En este lugar a los 3.500 metros de altura y a un poco mas de 6 kilómetros del inicio de la caminata, confluyen los cauces que bajan desde Plaza de Mulas y Plaza Francia, formando el Río Horcones y se separan los senderos que conducen hacia la ruta normal de ascenso al Aconcagua, cuya base es Plaza de Mulas, y la ruta que lleva a la temible pared Sur del Aconcagua, cuya base es Plaza Francia.
Hacia esta última debíamos avanzar, y decidimos hacerlo una media hora más alejándonos del trajín de los andinistas que transitaban hacia la ruta normal del Aconcagua. Recordaremos que esta temporada se superaron los 4.000 visitantes.
Se puede optar por hacer el primer campamento en Confluencia y compartir la experiencia de convivir unas horas con las expediciones, o si se prefiere la soledad continuar hasta donde nosotros lo hicimos.
Pronto llegamos al lugar ideal, junto a dos grandes piedras que nos superaban en altura, a los 3.573 m. Precisamente a los 32°44.751´Sur y 69°58.432´Oeste. Y a casi un kilómetro y medio de Confluencia. Habían sido cuatro horas de marcha, que por ser el primer día se hicieron sentir. A unos 30 metros de esta posición, hacia el oeste, hay una surgente de fresca y clara agua pura donde saciamos nuestra sed y rellenamos las cantimploras.

Armamos nuestra carpa, y preparamos el tardío almuerzo que incluyó jamón serrano y duraznos en almíbar. Más tarde un té, mientras contemplamos durante varios minutos el espectáculo del vecino cerro Almacenes que por la puesta del sol parecía en llamas, al igual que acontece con el Aconcagua desde Plaza de Mulas. Luego de la cena, a dormir en las abrigadas bolsas de pluma. El día siguiente sería un poco más largo el camino.
Tras un suculento desayuno, y después de haber descansado mucho para poder cansarnos más, partimos mochilas a la espalda, a recorrer los aproximados ocho kilómetros que restan hasta Plaza Francia. El tiempo estimado a una marcha normal es de cinco horas durante las cuales se va ascendiendo poco a poco a través de esos kilómetros la diferencia de altura en que se encontraría nuestro destino que era de unos 670 metros.
Un descanso durante el trekking

Los continuos recodos del sendero, unido a la contemplación del glaciar Horcones inferior, que discurre por el valle hacia Confluencia, y el poder apreciar poco a poco la aparición de la pared sur del Aconcagua, la que paulatinamente iba aumentando su tamaño a medida que nos acercábamos, hicieron que demoráramos las cinco horas estimadas para la marcha. No faltaron los saludos a otros grupos que nos cruzaban o superaban cuando parábamos a obtener fotografías, y el poder disfrutar los cortes que en el cielo azul hacían los perfiles de las altas montañas. Es un espectáculo digno de ser disfrutado.
Hacia Plaza Francia

Armamos nuestra carpa al inicio de Plaza Francia, un poco antes de la base sur del Aconcagua, en un lugar seguro a probables avalanchas de piedras, mientras que observábamos a los lejos a grupos de personas que nos precedían, y que parecían hormigas siguiendo un camino.
Nuestra posición era S32°40.823´y O69°58.185´y la altura marcada de 4.260 metros.
Un almuerzo, que disfrutamos, a pesar que mis acompañantes era la primera vez que estaban a esa altura, pero no hay que dejar de considerar que pueden producirse, según las personas, independientemente de algún pequeño malestar, problemas de altura. En cuyo caso y si no hubiese sido suficiente la aclimatación de la marcha a la altura alcanzada, hay que regresar al primer campamento, o al punto de partida.
Aconcagua, pared sur

Un breve descanso y nos acercamos a la Pared Sur. Levantando nuestra vista y la recorrimos innumerables veces con la mirada, sin llegar a cansarnos en ningún momento.
El frío que origino la pronta puesta del sol sobre la cumbre del Aconcagua motivó que debiéramos regresar a la comodidad de la carpa, no sin haber contemplado la caída de dos sonoros y tardíos aludes de nieve.
Al pie de la pared sur del Aconcagua

La temprana cena, el temprano intento de dormir escuchando una agradable música y alguno que otro ruido de noctámbulos aludes, no lograron que fuese larga la noche. También desde la puerta de nuestra carpa, colocada estratégicamente apuntada hacia el Aconcagua, nos había permitido observar ponerse negra su blanca pared.

A la mañana siguiente, la contemplación del despertar del sol sobre la pared del coloso de América, el calor del desayuno y a comenzar a desarmar la carpa para el regreso. Había que transitar los aproximados 16 kilómetros que nos separaban hasta la casilla de los guardaparques, donde deberíamos dejar, en la correspondiente bolsa, la basura que habíamos producido.

Una marcha tranquila, sazonada de saludos en diversos idiomas a senderistas que nos cruzaban, y no exenta de alguna que otra ampolla, nos permitió llegar en unas cinco horas a nuestros vehículos. Desde allí de regreso a Mendoza; todo eso en el día.

Jaime Suárez